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Tamaulipas viviendo un huracán

Martín SIFUENTES

Domingo 16 de septiembre de 2018

Estamos en el mes en el que históricamente, Tamaulipas se ha visto afectado por huracanes.  

Por muchos años, ha sido precisamente en el noveno mes del año en el que hemos estado prácticamente con un rosario en las manos y con el Jesus en la boca, ante el temor de que un fenómeno meteorológico azote costas tamaulipecas y nos haga daño. 

Cuestión de recordar que el Golfo de México a los largo de más de 400 kilómetros toca tierra en municipios como Tampico-Madero, Altamira, Aldama, Soto la Marina, San Fernando y Matamoros, que dan cabida a cuatro cuencas hidrológicas, a 8 pesas de almacenamiento y a una población de más de un millón y medio de personas. 

En la estadística fatal,  nos ha tocado, en el lejano 1933, un devastador huracán  qu no tuvo nombre, en 1955, Hilda, Inés en 1966, Beulah en 1967, Anita en 1977, Gilberto en 1988, Emily en 2005, Doly en 2008, Alex en 2010 e Ingrid en 2013.  

Todos estos ciclones nos han con su su paso y con sus daños nos han demostrado que somos sumamente vulnerables, confirmando además que Tamaulipas está entre las primeras cuatro entidades de la republica Mexicana, más afectadas por huracanes. 

Aquí no valen teorías de marcianos, ni historias románticas producto de la imaginación. El riesgo en el que vivimos los tamaulipecos, y nos tan solo los habitantes de las costas, es verdadero, real y cada año, cada temporada, más grande  y más grave.

Lo peor es que las experiencias vividas en el pasado parece que no  nos han servido de mucho, pues no se sabe, ni de familias que tengan preparado un plan para una contingencia, ni mucho menos de ayuntamientos municipales que tengan desarrollada alguna estrategia sería para poner en marcha ante la inminencia de un meteoro. 

Nuestras ciudades no están preparadas, eso es más que evidente. Los canales de desagüe están taponados por basura, no existe un sistema de drenaje moderno, no hay una adecuada recolección de desechos, lagos y esteros naturales ha sido rellenados, se han autorizado construcciones en zonas bajas 

O sea, nuestras autoridades han cometido una serie de torpezas en las últimas décadas, y nosotros mismos también hemos contribuido haciendo nuestra parte, de tal modo que hoy seriamos severamente dañados por lluvias intensas. 

Matamoros y Reynosa, sin ir más lejos, estarían bajo el agua rápidamente, por la inconsciencia e irresponsabilidad de sus autoridades presentes y pasadas, y por la insensatez de muchos de sus habitantes. 

Antes esto, los planes ya establecidos para contingencias, por parte del gobierno federal, no parecerían tener mucha efectividad. De hecho ha habido ocasiones en que se ha descubierto robo de ayuda, hurto de víveres y actos de punible corrupción en plena emergencia.  

Afortunadamente no hemos tenido el impacto de lleno de un meteoro en los últimos años. Hoy las condiciones en las que vivimos en la mayoría de las ciudades costeras y en riesgo, son difíciles, pues no hemos avanzado, sino al contrario, parece que vamos hacia atrás, ya que por ejemplo, nadie puede negar que hoy en día nos inundamos rápidamente y nos inundamos donde antes no sucedía eso. 

Hoy es momento de pensar en lo que nos podría suceder con el golpe de un ciclón. 

Es es instante justo para hacer conciencia y reconocer el riesgo que corremos 

Sería bueno que a partir de hoy, ya no nos valiera. Y a nuestras autoridades tampoco.

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