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Entre AMLO y don Porfirio

Max Avila

25 de julio, 2021

Es convicción de AMLO como todo humanista, no combatir la violencia con la violencia, señalando como prototipo del uso de la fuerza pública a Porfirio Díaz aunque, guardando las proporciones debidas, también a los gobiernos del pasado inmediato destacando por supuesto, el de Felipe Calderón Hinojosa que como sabemos, inició una guerra sin la preparación requerida y  sin medir las consecuencias, traducidas a miles de víctimas “colaterales” cambiando el calificativo de inocentes, lo cual implicaría mayor responsabilidad oficial.

Las instituciones ahora no se utilizan para reprimir sino para procurar la paz y la concordia en un escenario no ajeno a los escándalos muchas veces mediáticos, en el objetivo de desprestigiar al régimen actual. Lo que no obsta para que asuntos como “Pegasus”, muestren evidencias “inatacables” sobre los usos y costumbres a todas luces ilegales, utilizados (as), por la oligarquía conservadora. 

En su cruzada pacifista, AMLO con frecuencia recurre a la desgraciada frase “¡mátalos en caliente!”, para ejemplificar la aplicación del poder público contra los adversarios en los tiempos violentos de antaño. Frase que recordáis, se acredita a don Porfirio aunque él jamás la pronunció como tal, pero fue interpretada por un periódico de la época llamado “El Republicano” y así pasó a la historia. En realidad se trató de combatir la conspiración en Veracruz contra su gobierno en 1879, en los albores de la sucesión ya marcada a favor su compadre Manuel González Flores “el manco”, (Originario del rancho “El Moquete” en Matamoros Tamaulipas). Única vez en que Don Porfirio “prestaría” la Presidencia ya que regresó en 1884 para permanecer hasta 1911 cuando se exilió en Francia. 

En Veracruz  gobernaba Luis Mier y Terán, otro de sus incondicionales, mismo que recibió la orden en telegrama cifrado, de aprehender a los rebeldes y fusilarlos en el acto, sea sin juicio ni nada parecido. Tal vez a Díaz le indignó que casi todos hubieran sido compañeros de armas,  incluso subordinados en las batallas contra la intervención francesa y “el imperio” de Maximiliano. Igual suerte  sufrieron los tripulantes y oficiales del buque “Libertad” que fueron perseguidos por alta mar hasta ser atrapados…fue uno de tantos capítulos que probaron la sangre fría e insensibilidad de don  Porfirio. Esto sucedió entre el 24 y 25 de junio de 1879.

Meses después, su frialdad la ratificaría ante la muerte de su esposa quien fuera su sobrina carnal, (hija de su hermana Manuela, con la cual se había casado siendo ella apenas adolescente). Delfina su mujer, sobrevivió solo algunos días tras el nacimiento de Victoria su última hija que también falleciera unas horas después víctima de anemia, como sucediera con otros cuatro fallidos productos, resultado, según apreciaron los médicos de la época, “a los vicios de consanguinidad”.

Delfina no podía recibir la extremaunción de parte de la santa iglesia por no encontrarse en “estado de gracia”, dada la prohibición por el mismo motivo, de su matrimonio religioso con el general, además de que don Porfirio estaba considerado como masón jacobino, “virtud” que pronto le valió la obtención del grado 33, el máximo en la “augusta institución”, y cargos como Gran Maestro de la Gran Logia Simbólica Soberana e Independiente del  Gran Oriente del Distrito Federal del rito escocés.

No era cualquier liberal, aun así la noche de aquel 5 de abril de 1880 hubo de firmar ante Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos, Arzobispo Primado de México, una carta de abjuración donde declaró, entre otras cosas: “la religión católica, apostólica y romana fue la de mis padres y es la mía y cuando he protestado guardar y hacer guardar la Constitución Política de la República lo he hecho en la creencia de que no contrariaba los dogmas fundamentales de mi religión”…un auto de fe sin duda, al estilo de la Santa Inquisición con las modalidades del caso. Solo de esta manera pudo llevarse a cabo el matrimonio religioso en artículo mortis de Delfina, quien así pudo recibir los santos oleos.

El duelo que provocó la muerte de Delfina y la recién nacida (sepultadas ambas en el panteón del Tepeyac), fue aprovechado por don Porfirio para aminorar y aun desaparecer la resistencia que existía contra la candidatura presidencial del tamaulipeco Manuel González. Por otra parte, no podemos asegurar que la desaparición de su esposa le haya afectado en grado sumo, toda vez que un mes después encontró consuelo en Francisca Ramírez, quien laboraba en el Palacio Nacional y con la cual procreó un hijo “sano y salvo”, según lo cuenta su descendiente Carlos Tello Díaz en el segundo tomo sobre Porfirio Díaz, su vida y su tiempo, primera edición, septiembre del 2018, 630 pags.

Quedaría pendiente su relación con la tulteca Carmen Romero Rubio y Castelló con quien casó en 1881, ella tenía 17 años él 51, la diferencia eran 34 años…pero esa es otra historia.

REPÚBLICA QUE SE REINVENTA

De manera que contrario a lo que dicen los conservadores, AMLO es enemigo de la violencia, por ello no extraña que durante sus tantos años en la oposición jamás se rompió un cristal en las frecuentes manifestaciones que encabezó. Sus movilizaciones fueron pacifistas y así lo aprobó la ciudadanía que no vaciló en entregarle el voto para alcanzar la Presidencia. Sea que no surtió efecto la campaña empresarial que lo suponía “un peligro para México” que inundó todos los espacios disponibles.

Sus adversarios desean ahora que actúe como don Porfirio o al menos como Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto, para tener elementos y culparlo de los males que en este sentido padece la república, pero se han equivocado porque AMLO no responde a las provocaciones filtradas especialmente en medios de comunicación que obedecen a intereses neoliberales. 

Les preocupa, eso sí, que el Presidente “los balconee” cada vez que se presenta la oportunidad. Eso “les llega” porque pega en el falso prestigio que siempre les acompañó en su doble moral o en su hipocresía que pa’l caso es lo mismo. Ahora ya se sabe quién es quién en eso de mentir y manipular a los mexicas…y deje, que poco a poco se va conociendo lo que cubrió el polvo los últimos seis sexenios.

En síntesis, la república se reinventa en el gobierno morenista en un proceso que por convicción ya adoptan las nuevas generaciones. Esto es lo más importante.

SUCEDE QUE

Rodolfo González Valderrama, asegura que “ya alzó la mano” pero no aclara si es para revalidar su oportunismo, o nomás pa’ ver si caemos en la trampa. Sea como fuere, sigue buscando una alma caritativa que le diga porqué rumbo queda Tamaulipas.

Y hasta la próxima

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