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¡No! a la violencia electoral

Max Avila

12 de septiembre, 2021

Por razones fáciles de comprender, el proceso electoral para la renovación del ejecutivo en nuestro estado será diferente, de hecho ya lo es. No se trata de simple competencia entre aspirantes, sino la confrontación de tendencias opuestas que confiamos, no exceda las reglas del juego. Sea que impere el respeto y la obligación de cumplir en paz con este mandato institucional. Recordad que es un asunto ciudadano que privilegia la democracia y no ajuste de cuentas de partidos o grupos en pugna.

Habrá pasión eso sí, como en cualquier lucha política, y eso marcará diferencias que han de reflejarse el día de la elección. De ahí en adelante ha de imponerse la convivencia civilizada entre ganadores y perdedores que ni unos ni otros lo serán para siempre, en el entendido de que la alternancia es otro de los positivos avances aplicados en Tamaulipas. Y ni modo que sea invento. 

El asunto es que el señalado proceso inició y el espectro político se muestra con el rechazo o aprobación de cada quien. Aquí han de triunfar las ideas para convencer y obtener la voluntad mayoritaria. Y nada más. Tal vez  haya quien vote por la nostalgia de los tiempos y personajes idos, (en caso de que Américo Villarreal Anaya sea ungido como candidato de MORENA), o por otro(a), al confiar que la transformación puede llegar a cualquier rincón del país; unos más lo harán por la continuidad del PAN importando o no quién sea el abanderado(a), porque así lo sienten y lo quieren; habrá quienes se dejen guiar por su intuición al cruzar el nombre del o la que suponen interpretará sus anhelos. Hay un gran sector, ya lo sabemos, cercano a la mitad del padrón que simplemente apuesta al olvido y por lo tanto no vota. De quienes conforman tal sector aquí no hablamos porque está claro que pertenecen a una realidad que siendo suya, les es ajena cuando les importa pura progenitora el destino de la entidad. 

El sufragio es acto lícito que el ciudadano ejerce con orgullo y derecho en aprecio a la herencia de sus antecesores, es decir, de quienes forjaron las instituciones primarias de la república. Sin embargo ojo, que todo puede irse al vacío si en uno de esos tramos aparece la violencia. Entonces sí habremos de lamentar el no conducir a feliz término un ejercicio que por libre, dignifica la conciencia colectiva y significa valor emérito para las nuevas generaciones. 

De manera que los partidos y sus candidatos deben entender que exigimos una transición tranquila, tersa y sin mayor alteración que el júbilo del triunfo o la resignación de la derrota aceptada solo como tropiezo, en un escenario siempre abierto a nuevas expectativas. Esta es la democracia y no la incitación a la violencia que puede ser de negativas consecuencias. Que se escuche lejos y claro, ¡en Tamaulipas rechazamos la violencia política provenga del color que sea, porque sería caer en una situación de barbarie que no merecemos!. He dicho.

                                           

 ¿”OJITOS” AL PRI?

La invitación de AMLO a Quirino Ordaz Coppel para que dejando la gubernatura de Sinaloa se incorpore al gabinete, ha sido interpretada de diversas formas, destacando un velado mensaje PRI para disminuir diferencias e incorporarlo a la transformación de la república. Ya veremos la reacción de la dirigencia encabezada por Alejandro Moreno Cárdenas quien en los últimos tiempos no se ha mostrado muy amigable con el supremo gobierno, sobre todo desde que el tricolor pasó a integrar alianza con el PRD y PAN.

El anuncio de Andrés Manuel hecho justo desde Culiacán el viernes anterior, es una actitud conciliadora hacia el único partido opositor con el que MORENA guarda coincidencias de tipo social. Recordemos el lema “Democracia y Justicia Social” que prevalece como máxima tricolor, (aun cuando en la práctica no ha sido precisamente observada al pié de la letra), así como la Declaración de Principios con fundamento, en los objetivos de la Revolución de 1910, por lo que respaldando la 4T estaría en posibilidad de rescatar viejos valores del priismo y algo más.

SUCEDE QUE

Desde la academia, la aguerrida Luisa Álvarez levanta la mano en la sucesión rectoral de la UAT. Es una voz de alto valor y sentido en estos tiempos de paridad de género que podría significar histórica oportunidad.

Y hasta la próxima.

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