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Fátima nos duele a todos

Max Avila

18 de febrero, 2020

La muerte de la pequeña Fátima, lastima. Es un crimen sin nombre que pega en lo más profundo del sentimiento social; es la tragedia compartida por todos, que muestra el alto grado de maldad que puede alcanzar una mente enferma, capaz de concebir este acto diabólico.

Duele, como otros, donde las víctimas son tan inocentes, como esta niña apenas nacida a la vida.

El condenable hecho obliga a redoblar esfuerzos para terminar con la violencia que no parece tener límites, cuando algunas veces es provocada hasta por las propias autoridades.

Y ejemplos hay muchos y variados.

Desde luego el de Fátima no es el caso, pero mucho tendrá que ver con la impunidad, complicidad y tolerancia derivada de la inmoralidad heredada por gobiernos neoliberales e insensibles, cuya voracidad por lo material incluyó el desprecio hacia la vida de los demás.

Es una herencia maldita que nada tiene que ver con el concepto humanista del régimen de la Cuarta Transformación.

La desaparición de Fátima se ha convertido en tema nacional que pone a prueba a las autoridades, en un escenario donde la mayor parte de los ataques y las críticas suenan a rencor incontenible, de parte de los adversarios de AMLO.

Existe indignación general, es cierto, y por supuesto que como sociedad, hay que exigir y esperar resultados pronto, cuando es de elemental justicia que el o los culpables, sean castigados con todo el rigor de la ley.

La tragedia de Fátima es asunto de estado, no solo para el gobierno de la CDMX. En este sentido, tanto Claudia Sheinbaum como el presidente López Obrador han dado la cara en solidaridad con la familia, pero también con el resto de la población, en cuanto al compromiso de llegar al fondo la investigación y no ocultar ningún detalle al respecto.

Lo criticable del caso es que algunos “analistas” y medios de comunicación resentidos por la pérdida de privilegios, aprovechan la situación para golpear al régimen de tal forma, que los conduce al ridículo y a la pérdida de seriedad y confianza.

Y es que siguen obnubilados por los intereses que los ligaron al neoliberalismo. Ello impide no aceptar que la violencia se deriva de la corrupción del pasado…que es consecuencia de la inmoralidad oficial que privó durante los anteriores sexenios.

Padecen amnesia conservadora que les lleva “a olvidar” que aplaudieron con singular alegría, a Felipe Calderón por la estúpida adquisición del tristemente célebre avión presidencial, o que festejaron (y seguramente cobraron), “los triunfos” de Genaro García Luna, (como el montaje de la aprehensión de la francesa Florence Cassez).

¿Y qué tal el matrimonio de interés entre Enrique Peña Nieto y “la gaviota” Angélica Rivera que ocupara grandes espacios de publicidad con cargo a los contribuyentes?.

Que tampoco “olviden” estos “analistas”, que avalaron la presunta inocencia de EPN en la propiedad de “la casa blanca” de las Lomas de Chapultepec que finalmente fue acreditada a “la gaviota”, mediante grotescos argumentos que no le creyeron ni en Televisa.

Este inmueble que al parecer ya está “bajo la mira” de la secretaría de Hacienda, al suponer que Angélica Rivera no lo pudo comprar solo con su trabajo televisivo, como aseguró en aquella desafortunada rueda de prensa que tuvo como objetivo, deslindar a su esposo de un probable acto de corrupción.

Recordad que entrevistado sobre el asunto, “Chabelo” manifestó que él tenía setenta años trabajando para la empresa televisora y apenas le alcanzó para una motocicleta.

Pues estos medios y “analistas”, son los que ahora atacan a AMLO, afirmando que él y su gobierno son responsables de la muerte de Fátima.

¡Haga usted el recabrón favor!...como si no conociéramos la clase de intereses a los que sirven y obedecen, los cuales no son precisamente los mismos de la mayoría republicana.

Justo durante “la mañanera” de este martes, Andrés Manuel dijo al respecto que andaban “zopiloteando” en torno del triste hecho.

Decir que las autoridades actuales son responsables, es atentar contra la inteligencia ciudadana. NOTA.- en lugar de “atentar contra la inteligencia ciudadana”, quise escribir, “es no tener entrañas, ni progenitora que los reconozca”, pero psss, ¿pa’ que meterse en complicaciones genéticas, cuando sigue la mortificación por el mentado “coronavirus”?.

TODOS LOS CAMINOS HACIA EPN

Pareciera que el ex presidente no tiene escapatoria cuando los expedientes en su contra se acumulan.

Está en turno por ejemplo, el ex secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, personaje que acompañó a EPN desde que fuera gobernador. Sea que es muuuuy “su cuate” y es de dudar que lo seguirá siendo, después de que el largo brazo de la justicia morenista lo alcance…si es que lo alcanza, si no, psssno

Está en turno digo, ya que el temible investigador hacendario Santiago Nieto, ha solicitado de manera oficial a todo el sistema bancario, la entrega de reportes de las respectivas cuentas a nombre del ex funcionario, de su familia y de otras personas que se presume, actúan como prestanombres.

Es una bomba a punto de explotar que sin duda sacudirá a Peña Nieto, de por si preocupado (hasta ha de creer), por la detención de Emilio Lozoya, de quien es público conocimiento, su amenaza de involucrarlo en los tantos más cuantos delitos que se le imputan.

Ruiz Esparza, como Emilio, no se mandaban solos, al tener como jefe supremo al ex mandatario y en segundo término a Luis Videgaray Caso.

No sería extraño entonces, que en cualquier momento Hacienda ordene la cancelación de cuentas del ex secretario Ruiz Esparza, de quien recordéis que aun en funciones, fue señalado debido a irregularidades en perjuicio del erario público.

Claro, en aquel entonces el hombre se mostraba como un triunfador más del neoliberalismo, sin entender que nada es para siempre y que el poder, como el amor, “duran lo que dos peces de hielo en un whisky on the rock”, diría el maese Joaquín Sabina, ahora en desgracia producto de un accidente en escenario.

Por este ir y venir de investigaciones, fugas, escondrijos y “corretizas” por diversas partes del mundo-mundial, el columnista está cierto que viviremos las próximas semanas con harta dosis de disfrute.

Y si no, pa´baile vamos.

SUCEDE QUE

En el aeropuerto de la CDMX una persona preguntó al columnista:

-¿Y usted de dónde es?.

-De Tamaulipas, respondí.

El hombre se sorprendió e intentó alejarse con la rapidez de quien teme contagiarse de “coronavirus”.

Alcancé a decirle que llegaba en son de paz, pero ya no me escuchó.

Es la maldita fama.

Y hasta la próxima. 

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