Con todo el Poder de la Información

Luis Alonso Vásquez

Dirección General

Martha Isabel Alvarado

Sub Dirección General

logo
El Partenón
Alberto Guerra Salazar

Otra investigación tipo Irving 

Alberto Guerra Salazar

Angel Virgen Alvarado

'Ya nada es como antes'

Angel Virgen Alvarado

José Inés Figueroa

La nueva vieja normalidad

José Inés Figueroa

Clemente Castro

La próxima visita

Clemente Castro

Valle de Texas

La recuperación económica fronteriza

Jose Luis B. Garza

08 de junio, 2020

Durante los últimos meses prácticamente todas las actividades del mundo se han visto afectadas por un enemigo que era muy difícil de ser visualizado: El Coronavirus en su versión como la pandemia Covid-19. Y decimos muy difícil pero no imposible. Hay quienes señalan que desde tiempos ancestrales la humanidad ha tenido que confrontar cada cierto número de años mortales pandemias que han azotado a países provocando la muerte de miles, inclusive millones de seres que, sin contar con suficientes defensas inmunológicas o vacunas, han pasado a formar parte de un gran número de víctimas. Desafortunadamente establecer la fecha de una probable futura pandemia y la forma de evitarla es algo que aún no se encuentra al alcance de la ciencia.

Sin embargo, por lo que respecta a la pandemia que hoy se confronta, sus efectos han sido diferentes dependiendo de los países donde se resienta su mortal efecto. De hecho, dentro de las mismas naciones, cada región ofrece características diferentes que hacen variar el contagio y letalidad de la pandemia.

Al problema de la amenaza a la salud que el virus originalmente planteó y al cual se reaccionó casi en forma automática con el confinamiento, se ha sumado el de la necesidad de reactivar una economía que, en aras de preservar la vida, se vio paralizada en muchas importantes áreas.

Se puede hablar de todas las implicaciones económicas que se han derivado de la pandemia en el mundo, pero la frontera del sur de los Estados Unidos tiene condiciones especiales, con rasgos diferentes al interior del propio país y con una notoria interdependencia con México.

En lo general, de los casi 40 millones de empleos que pertenecen al comercio internacional en la Unión Americana, más de seis millones de ellos dependen del que se realiza específicamente con el país del sur. Ahí están comprendidos los que tienen que ver con la cadena trasnacional de comercio, sobre todo en el área industrial y de importaciones de productos alimenticios; quienes hacen posible en los departamentos encargados del impulso comercial a nivel federal, estado de condados y ciudades y de quienes atienden los más diversos rubros comerciales de venta al menudeo y servicios dedicado en gran medida a los consumidores mexicanos, un renglón, éste último, que debido al cierre parcial de la frontera se ha colapsado.

Los comerciantes de todos los niveles han resentido en la frontera texana, en mayor o menor medida, el impacto económico de una pandemia a la que paulatinamente se le va encontrando la salida, pero que aún está lejos de ser resuelta.

Aunque existe una gran disposición y apoyo gubernamental a todos los niveles, en tanto no se cuente con una vacuna o un tratamiento efectivo para neutralizar los efectos del devastador virus y que ésta sea accesible a toda la población, no se darán todas las condiciones para reanudar plenamente la actividad económica, que, por otra parte, no será igual a la que conocimos antes de la pandemia.

Cabe agregar a estas líneas que este lunes el presidente de la Coalición Fronteriza de Texas, el alcalde de Brownsville, Eddie Treviño, Jr, dio a conocer que han solicitado a la Secretaria de Seguridad Territorial de los Estados Unidos que terminen las restricciones que se tienen para viajar por parte de los mexicanos hacia los Estados Unidos, que concluyen el 22 del presente mes, pero que podrían ser extendidas, como ya sucedió anteriormente.

Los viajes de mexicanos a la frontera de la Unión Americana revisten en ocasiones una importancia que va más allá de lo que se ha considerado como esenciales por las autoridades, y tienen un gran impacto en la economía de muchos que viven del comercio derivado de la adquisición de productos formal, o informalmente, en el mercado estadounidense y particularmente en el de Texas.

Esa actividad comercial y la necesidad de desplazarse, sin embargo, no debe de ignorar las medidas sanitarias que son vitales para preservar la salud. La apertura económica no implica la desaparición del maligno virus. Ese está presente. Hay que aprender a vivir y lidiar con él y desplazarnos con mayor prevención. Es un reto que no puede ni debe de ser ignorado.

El espíritu de empresa, la necesidad de sobrevivir, la responsabilidad de los jefes de familia y la capacidad de reinventarse seguramente contribuirán a la recuperación económica deseada. 

Más artículos de Jose Luis B. Garza